miércoles, 30 de junio de 2010

Laberinto



Bajo la escalera a saltos. El sonido inconfundible que acompaña el destello sobre las puertas me indica que quedan sólo segundos. Alcanzo a entrar antes que cierren las puertas, y con ellas, mi destino.
Voy atrasado. El reloj marca las 11:37 y me esperan a las 12:15. No hay forma alguna de que llegue a tiempo. Ya han pasado tres estaciones y cinco minutos, mas ningún argumento para excusarme asoma por mi mente.
Las puertas están a un tris de cerrar cuando me golpea: “Ya lo sé, basta con que les diga que...”. No logro completar la idea cuando una aparición me estremece. Su piel es suave y morena. Sus manos, una danza sublime. Sus negros cabellos llegan justo a la perfección de su curvatura. Su cara es el llanto de los ángeles. Sus ojos contienen la vida.
Sigo embobado cuando llegamos a la cuarta estación. Se abren las puertas y, tras unos segundos de duda, la veo salir rauda. Nuevamente el pitido de costumbre y no vacilo en correr a su encuentro. Desde el andén alcanzo a divisar su figura volando escalera arriba. 
Tras el acoso subterráneo, salgo a la luz del día. Allí está, en la esquina, presta a cruzar. Me muevo a los tumbos entre los peatones hasta alcanzar la esquina y me lanzo a la calle. No doy más de cuatro o cinco pasos cuando un bocinazo tremendo y un alarido temeroso me indican que algo anda mal. Entonces siento el golpe brutal de la inmediatez.
Un guardia me despierta diciéndome que hemos llegado a la estación terminal. Me pregunta si me encuentro bien y me ofrece un pañuelo. Un hilo de sangre brota de mi frente. Me limpio, le agradezco, y tomo el tren de vuelta. Son las 12:07, el tiempo ha acabado. Las puertas del último vagón se cierran y el tren empieza su marcha cansina.
Cinco minutos y tres estaciones después, consulto el reloj. Marca las 11:37. Miro la puerta y la veo entrar. Comprendo que nunca llegaré.

domingo, 27 de junio de 2010

El fútbol y la (falta de) tecnología


Hoy pasaron a cuartos de final Alemania y Argentina, dejando en el camino a Inglaterra y México, respectivamente. Ambos protagonizaron partidos entretenidos y con muchos goles, y probablemente no hay duda de la superioridad que establecieron para quedarse con la clasificación. Pero las polémicas por el gol no cobrado a Lampard y el fuera de juego de Tévez introducen ciertos cuestionamientos.

La primera reacción es culpar al árbitro. Unos segundos de reflexión absuelven al juez de turno para pasar a responsabilizar a su asistente. Y es que el hombre de negro que corre por la banda es el que está en la mejor posición para determinar si el balón entra o si el delantero está off-side. Además, es el llamado a hacerlo.

Yo me aventuro con una explicación distinta. No es que crea que los jueces estén libres de responsabilidad, pero sí estimo que pueden equivocarse. Hoy lo hicieron, antes lo han hecho y con seguridad lo seguirán haciendo. En la historia del fútbol el error arbitral ha sido un invariante, y quizás hace 50 años no tenía solución. Pero hoy eso está lejos de ser cierto.

Hace unos 5 años comenzaron las pruebas con balones que incluían un pequeño chip en su interior. Estos chips permitían saber con certeza si la pelota traspasaba la línea de meta. Para el mundial de Alemania en 2006 sonaban como seguros, y los tiempos de los goles no cobrados, o al revés, parecían llegar a su fin. 4 años y un mundial después, si la FIFA, y en particular su presidente, Joseph Blatter, no fueran tan reticentes a adoptar los beneficios de la tecnología, el error del asistente no hubiera privado a Inglaterra de un gol legítimo. Y una exquisitez de gol si me permiten. Para el caso argentino, 10 segundos son todos los que tomaba ver la repetición de la jugada y estar seguro que el gol no era tal.

Entonces, ¿por qué no hacemos uso de las herramientas existentes para mejorar el juego? Hay quienes dicen que el error humano es parte del fútbol, incluso que es parte de lo lindo que es el fútbol. ¿Quién se atreve a decirle eso a Lampard? Más aún, ¿el fútbol pierde algo, lo que sea, sin esos errores? ¿Qué hace hermoso al fútbol, una pelota que parece un misil, amenaza con derribar el horizontal y deja al arquero sin opción, o el morbo que produce ver la cara de un jugador que siente que lo han asaltado, que le han robado la sensación única que produce anotar en una copa del mundo, para dejarlo ardiente de frustración?

El fútbol no tiene nada que ver con el off-side mal cobrado ni el que se dejó de cobrar, goles mal anulados, ni actores que hacen de las canchas sus piscinas personales. Aquel que ha jugado al fútbol sabe que lo más bello de este juego es inventar una rabona, dejar botado a un defensa con un enganche o clavarla en un ángulo para estallar en un grito de gol; que la pena, amargura y frustración vienen de comerse un caño, tirar un penal para afuera o hacer un autogol.
En fin, el fútbol es hermoso y desgraciado por los aciertos y errores de quienes lo juegan, no por aquellos de los llamados a impartir justicia.

sábado, 26 de junio de 2010

Sinfonía Urbana


¿Quién dijo que en Chile no hay música? Simplemente no la escuchamos. Algo falta en nuestro oído musical que no nos permite disfrutar de ella, dejar de pensar por unos instantes y detenernos a sentir. Pensar y sentir, agudizar el oído y escuchar la sinfonía urbana que día a día construimos.

Es de madrugada. Aún no termina de amanecer, cuando el triste e imponente sonido del Soul se levanta en los paraderos, al son del paso lento y mecánico de los nuevos esclavos de la modernidad, en su camino a una vieja y conocida rutina. Sus lamentos se elevan poco a poco, imperceptibles, pero a la vez, imponentes, con la fuerza de quien invoca a los dioses esperanzado de alcanzar, algún día, la tan anhelada libertad.
Y poco a poco despierta la ciudad. Los lamentos bajan, y se entremezclan con la locura urbana que hace su aparición: Una rapsodia, una Rapsodia Bohemia. Desorden, ruido, bocinas, autos de un lado a otro. Estamos a punto de la total esquizofrenia, de entregarnos por completo a este elogio a la locura, y de repente, pausa.

Comienza el interludio, baja la intensidad. Podemos descansar un segundo, mientras disminuye la cantidad de gente en las calles. Ya es media mañana y podemos seguir caminando, con el oído atento a los sonidos de la calle.

Poco a poco se descubren otros ritmos. El vals de una pareja de ancianos que camina de la mano. Un, dos, tres, un dos tres. Paso a paso, lado a lado, hacia una plaza. A sentarse, a recordar los tiempos idos, mientras tranquilos y acompañados uno del otro, esperan que termine este baile. Mientras tanto, una Fuga, aquel ritmo inconfundible, acompañante inmediato luego de la realización exitosa de un lanzazo, se eleva y baja casi instantáneamente, confundiéndose con el Landó de un grupo de inmigrantes que busca hacerse un espacio en esta selva.

Los fuertes tambores nos indican el mediodía, y poco a poco aumenta la intensidad. Pero es distinta. No concurre aquella locura del alba, sino que ahora es una masa más ordenada, pero también más eufórica. Y es que a la hora de la comida siempre hay fiesta y cumbia, mientras nos reunimos a compartir el pan. Y ni hablar si hay deportes, pues la fiesta se alarga mientras nuestra selección juega partido. ¡Y esa sí que es una mezcla extraña! Aún se escuchan algunos zapateos y “vueltas” propios de la cueca en el pase corto e intrascendente al que veníamos acostumbrados, ocultos tras la pasión y frontalidad del tango que un loco intenta enseñarnos.

Mientras termina la fiesta y los transeúntes vuelven a sus lugares de trabajo, se escucha a lo lejos la explosión de sonidos que vienen saliendo de los respectivos colegios. Si se agudizan los sentidos se percibe el perreo de un grupo de pokemones al son del reggaeton en el parque forestal, al tiempo que alzan, tan diversos como lo son los jóvenes, el punk, el funk e incluso ciertos versos de hip-hop de protesta, que algún día quisieron ser propuesta. Y es que con ellos se levanta una fauna impresionante y diversa, que sorprende, a pesar de que a veces no logre conformar una perfecta armonía.

Termina el día, y silenciosos avanzan los viajeros a sus hogares. Cansados ya de la rutina y de ese ruido, en el cual no logran percibir la hermosa (aunque a veces disonante) sinfonía que constituye la ciudad. Como el pop, instantáneo e insubstanciales, no somos capaces de entregarnos y saborear la música del día a día. Y es que hay un ritmo clave, que despierta, que da fuerza, que liga la racionalidad del jazz con la fuerza pasional del blues, pero que los chilenos no conocemos. Tenemos la música. Nos falta el rock.

DIEGO NAVARRETE S:

viernes, 25 de junio de 2010

Clasificación amarga


Hoy no hay espacio para relatos. Sí, estamos en segunda ronda, y antes eso hubiese sido suficiente, pero hoy no. Este grupo de jugadores nos ha enseñado que las derrotas no se celebran y los premios de consuelo son eso, un maldito consuelo.
No se equivoque. No es que tema por el poderío de Brasil. Tampoco las ausencias obligadas de Gary y Waldo contra los pentacampeones son el motivo de la desazón. Lo que sucede es que una derrota siempre marca un fracaso, y la intensidad del sentimiento se multiplica cuando el equipo está para otras cosas, cuando el hambre de gloria y los argumentos para conseguirla existen por montones en quienes nos representan.
Pero la confianza que le tengo a este equipo está intacta. Por eso puedo olvidar todo esto y espero el próximo partido con ansias y unas ganas enormes de ver a Chile peleando como siempre. Aunque sea contra Brasil. Aunque sea contra cualquiera.
De cualquier forma, a falta de relatos, acá va el "Uno a uno".

Claudio Bravo: El primer gol sale de una equivocación suya, pero si despejaba para afuera nadie se acordaba de la jugada. Nada que hacer en el segundo.

Gonzalo Jara: Pésimo primer tiempo. Nervioso, se mostró errático y hasta displicente. El segundo gol es de su autoría. En el complemento levantó su nivel y cooperó con una mayor solidez defensiva.

Waldo Ponce: Tuvo un partido correcto y hubiese sido de los mejores pero cometió una estupidez que le pudo costar la expulsión, y eso en un mundial es inadmisible. De todos modos, lo vamos a echar de menos en el próximo partido.

Gary Medel: Se comió la cancha y a cuanto español encontró en ella. Un genio defendiendo y un crack apoyando la subida. El mejor de la cancha y lo que va del mundial. Lo vamos a extrañar en demasía.

Arturo Vidal: Juntó buenas con malas, pero en la suma fue de los destacados. Su despliegue físico y su capacidad para apoyar en todas las posiciones de la cancha son factores muy importantes para Chile.

Mauricio Isla: Se lo corrió todo. Lamentablemente, la mayor parte del tiempo fue corriendo tras la pelota. Defensivamente estuvo bien, pero por razones lógicas no tuvo demasiado aporte ofensivo.

Marco Estrada: Horrible. Un desastre. Su lentitud para jugar y soltar el balón lo llevó a cometer faltas innecesarias, y bien se pudo haber ido antes. Nunca debió jugar (error de Bielsa), y espero que no lo vuelva a hacer en este mundial.

Jean Beausejour: Hasta antes de la expulsión se estaba mandando un partidazo. Los españoles no sabían cómo parar sus ataques por la banda izquierda. Lamentablemente, se comió la apertura para Chile. Con 10, tuvo que ayudar a sus compañeros en otras labores.

Alexis Sánchez: A ratos mostró su inmensa habilidad, pero sus gambetas no sirvieron al nivel colectivo. Estuvo excelente en defensa, volviendo hasta el área propia para robar el balón como nos tiene acostumbrados. Marcelo sabrá lo que hace, pero su cambio no fue de mi gusto.

Jorge Valdivia: No hubo magia para derrochar en los pies de Valdivia. Sí, fue al sacrificio como 9, pero cuando se retrasó no estuvo fino para meter esas habilitaciones que son su sello.

Mark González: En un comienzo amagó que se venía otro partidazo de su parte, pero quedó sólo en eso, una promesa. Con el correr de los minutos se fue apagando y terminó reemplazado.

Rodrigo Millar: Entró para señalar el error de Bielsa. Él tenía que ser titular junto a Isla, y lo mostró a cabalidad rindiendo a gran nivel, distribuyendo con inteligencia en inferioridad numérica, y anotando el descuento.

Esteban Paredes: Siempre cayó infantilmente en el fuera de juego. No tiene la velocidad para marcar la salida del equipo rival, menos cuando estamos con uno menos. Probó al arco pero sin éxito.

Fabián Orellana: Entró para capturar algún balón y encarar, pero se perdió en la inmensidad del campo. La pelota no le llegó mucho por abajo, y cuando sus compañeros lo buscaron por alto su estatura le pasó una mala jugada. De todos modos, entró pocos minutos en un partido complicado, así que su opción se mantiene intacta.

miércoles, 23 de junio de 2010

Para no creerlo



Aunque el mundial no se detuvo hoy, y pudimos presenciar las clasificaciones de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Ghana (armando las parejas Alemania-Inglaterra y E.E.U.U.-Ghana para octavos de final), la nota destacada del día la marcó un partido de otro gran torneo, y de otro deporte.
En Wimbledon, uno de los 4 grand slams (los torneos más importantes del circuito de tenis), se batieron marcas sin contemplaciones en el partido más largo de la historia.
El norteamericano John Isner y el francés Nicolás Mahut comenzaron a jugar ayer en los pastos ingleses, pero la falta de luz obligó a suspender el match. Hoy se reanudó, y si bien se podía intuir una pelea a muerte en el 5° set tras un apretado 6-4, 3-6, 6-7, y 7-6, nunca nadie imaginó lo que estaba a punto de acontecer. Tan sorprendente, que a ratos el morbo de saber quién iba a salir vencedor de semejante lid me hacía cambiar el canal, dejando de lado Alemania-Ghana por unos segundos. Durante 118 juegos, Mahut e Isner no lograron sacarse ventajas, y el partido se debió suspender una vez más con el set definitvo igualado con 59 juegos para cada uno.
Así, mañana (completando 3 días de partido) se continuará este match, que ya rompió la marca del partido más largo en la historia del tenis, con casi 10 horas de juego, borrando de un plumazo las 6 horas con 33 minutos del anterior récord. También pasó a ostentar la mayor cantidad de games jugados, que ya van en 163, superando largamente los 122 que protagonizaron los chilenos Patricio Cornejo y Jaime Fillol en un duelo de dobles de Copa Davis en 1973. De hecho, si esto sigue así, el 5° set en solitario puede tener más games que el antiguo récord. Por último, y como si jugar 10 horas no los agotara, Mahut e Isner batallan no sólo por ganar el partido, sino que también por establecer la mejor marca de aces obtenidos en un partido. Ambos ya superaron la anterior, que estaba en manos de Ivo Karlovic, pero con sus 98 aces Isner le lleva un poco de ventaja a su semejante francés que acumula "sólo" 94.
Como para echarle una mirada mañana entre fútbol y fútbol, ¿no?

martes, 22 de junio de 2010

Una pelota de muerte...


Nació en Caracas, pero su sangre no es caribeña. Los venezolanos arden de rabia sabiendo que su juego exquisito pudo cumplir otro destino y estar al servicio de la vino tinto.
En la tierra del Amazonas imponente, la alegría desbordante, el carnaval eterno y los hombres que aun sin idear el juego hicieron de su práctica una obra digna de admiración, la imagen del genio apilando rivales a su paso y desatando la algarabía con un gol que es un llanto, es como un fuego que quema por dentro a quienes lo vieron partir al otro lado del mundo, e imploran que vuelva para otra vez maravillarlos.
Pero Jorge Valdivia, el Mago que no se vale de varitas ni ilusiones para sus trucos, es, por fortuna, chileno.
Y aun con tanto agasajo a cuestas, no se duerme en los laureles ni se amilana cuando frente a él se hallan los jugadores que hicieron del arte de mantener la portería inmaculada una profesión. Pues el ilusionista guarda un as bajo la manga, y no duda en indicarle al balón que vaya a sus pies pues en ellos se forja la magia. Un toque preciso que hipnotiza a los gigantes suizos que ven en ese acto el inicio del fin. Paredes, que por una ironía tan cruel como perfecta es el llamado a romper la muralla europea, no vacila al dejar al portero atrás, que desesperado y frustrado yace en el césped, con unas ganas tremendas de llorar.
Y entonces, como en una representación paralela e independiente, pero bañada en sincronización, chico Mark olvida sus lesiones y amarguras y recuerda cuánto de pasión y sacrificio ha puesto en esta vaina de defender a su país para aparecer por el área donde se gestan y ganan las batallas. Por un instante vuelve a su infancia, esos tiempos en que correteaba por las mismas tierras que hoy recorre como a saltos de titán, y comprende que en esta vida no existen las casualidades. Con un brinco que estremece los cimientos mismos de la humanidad, captura el envío de su compañero para decretar la muerte temporal y fictica, pero tan condenada y jodidamente real, de todos sus compatriotas que sienten que su corazón deja de latir por una eternidad cuando la caprichosa coquetea con el travesaño, pero resucitan para gritar una vez más: ¡goooool conchamimadre!
...¡y que venga España, carajo!

lunes, 21 de junio de 2010

Disco del Mes: Pet Sounds


Abriendo una nueva sección, presentamos nuestro primer disco destacado. Y qué mejor que abrir con un homenaje a Brian Wilson (quien acaba de cumplir nada más y nada menos que 68 años el pasado domingo 20 de Junio) y a su histórico grupo, The Beach Boys.

Grabado y publicado entre el 65’ y el 66’, Pet Sounds se considera como el mejor álbum editado por la banda, en un momento en que el bajista y líder de la banda, Brian Wilson, experimentaba y se sumía cada vez más en el LSD y otras drogas psicodélicas, todo esto mientras no conseguía la inspiración musical que buscaba. Hasta que escuchó el álbum Rubber Soul, de los Beatles (a quienes tenía por maestros y competidores).

Fue tal la impresión que le causó, que como reto personal no descansó hasta conseguir, entre campanas, botes, ladridos, timbres y botellas, los arreglos musicales y armonías vocales que darían vida a este gran álbum.

Y así podemos seguir describiéndolo, sin lograr acotar en simples palabras la genialidad que significó este disco para la historia del rock y la música. En su momento los críticos fueron muy duros con Pet Sounds. Por su parte, artistas como Paul McCartney lo tienen entre sus favoritos (como no, si él mismo admitió que le compró una copia de este disco a cada uno de sus hijos como parte de su educación musical).

Es por esto que, estimados lectores y lectoras, escuchen, disfruten y opinen. Les dejamos el playlist del álbum al costado derecho del blog, con un bonus track de regalo: Good Vibrations… single de la banda que si bien el propio Brian Wilson dejo fuera del disco, fue quizás uno de sus mayores éxitos populares.

EDIT: Adjunto la lista del álbum


sábado, 19 de junio de 2010

Los primeros...

Hace pocos minutos se firmaron la primera clasificación a segunda fase y la primera eliminación de la copa del mundo.
Holanda, la cuna del fútbol total, un juego vistoso y ofensivo, no ha cumplido las expectativas en cuanto a nivel colectivo se refiere, pero el nivel de sus figuras le ha bastado para sumar 6 puntos y ser el primer país en asegurar un cupo en octavos de final. Las esperanzas están puestas en su mejor jugador, Robben, para que Holanda levante su juego de aquí en más.
Sufriendo la otra cara de la moneda, tras ser derrotado por Japón y hace pocos minutos por Dinamarca, Camerún agotó sus opciones de acceder a la siguiente fase. Sólo le resta retirarse de forma digna ante una Holanda clasificada que no se juega nada. La nota triste la pone la ausencia que supone esta temprana eliminación, ya que después del mentado partido no podremos seguir disfrutando de la potencia goleadora de este señor:

viernes, 18 de junio de 2010

Adiós maestro...

Hoy nos encontramos de luto por el fallecimiento del destacado novelista y poeta portugués, José Saramago. Con 87 años, en su larga carrera escribió innumerables obras, entre las cuales puedo destacar aquellas que he tenido la oportunidad de leer: Ensayo sobre la ceguera, Ensayo sobre la lucidez, El evangelio según Jesucristo, Las intermitencias de la muerte, y El hombre duplicado. En mi opinión las 5, sin excepción, son obras maestras. Sólo queda decir: Que en paz descanse, maestro.

jueves, 17 de junio de 2010

Tributo...

Porque no sólo de fútbol vive el hombre, hoy les quiero presentar a Luis Royo. ¿Quién es él? Royo es un artista español bastante conocido que ha publicado varias libros temáticos y de bosquejos. Además, ha colaborado en muchas publicaciones, como Heavy Metal, y ha ilustrado portadas de libros y discos de distintos grupos, como "El ángel caído" y "Los poetas han muerto" de Avalanch, una banda de metal española. De hecho, fue por una polera de Avalanch que compré hace ya varios años, y que traía una ilustración de Royo en la espalda, que llegué a saber de él. Pero basta de rodeos y vamos al grano. Artistas, pintores y dibujantes hay por montones. Entonces, ¿cuál es la gracia de Luis Royo? Bueno, simplemente que él hace cosas como estas:



¿Quiere ver más? Haga click aquí.
Como dice el título, se me ocurrió hacerle un tributo a la distancia. Para ello, ningún lugar mejor que las blancas paredes de mi pieza. Lamentablemente siempre dejo las cosas a medias, o al menos eso opina mi viejo, y hasta ahora son sólo bosquejos carentes de color. De todos modos, esto es lo que llevo.



Para terminar, me retracto de la introducción. Al menos en parte, porque hasta el 11 de Julio se hará muy difícil pensar en algo que no sea fútbol. Hoy no pude ver Argentina-Corea (la capitalista), ni Grecia-Nigeria, así que salvo agradecer que hayan aparecido los goles, no puedo emitir comentarios. Sí vi México-Francia y debo decir que ha sido de los mejores partidos hasta ahora. México fue ese equipo rápido y técnico del cual se hablaba, y por largos pasajes tuvo a Francia a su merced. Por su lado, los galos se vieron sobrepasados pero elevaron el nivel mostrado en el primer partido. El penal no fue tal (empezó la temporada de piletas, como diría Palma), pero creo que México ganaba de todas formas. Mañana la tarea de tomar la batuta y seguir elevando el nivel recaerá en Alemania, quien ya se erigió como candidato con su debut goleador, e Inglaterra, que quiere mejorar la imagen que dejó frente a su ex-colonia.

miércoles, 16 de junio de 2010

Pateando la historia...



El chico tímido de La Calera, Matías, el Mati, Matigol, el 14 de los rojos, el "cra".
Dígale como quiera al artista que calibra la diestra de forma magistral, traza una recta imaginaria y preciosa sobre el césped, y con un toque sublime le susurra al balón que la siga para establecer la promesa.
Un defensa catracho que cree que lo invade la ceguera cuando su vista no alcanza para ver como un huaso pasa como a caballo por la banda para el segundo acto.
La criticada, la caprichosa Jabulani, que sin vergüenza cruza el área cuando nuestro huaso le suelta las riendas, para llegar en el instante preciso en que arremete Palmatoria, que vino a este mundo para recordarnos que cuando se defiende a la patria, cuando 16 millones sienten un temblor en la garganta que busca aullar, hasta con el culo vale para que esas voces estallen en un grito de gol que imprime una culminación divina para una hermosa representación.
Son la tragedia y la comedia. Son el misterio y el suspenso. Son el terror y el romance. Sí, ese amor de tinte rojo por una camiseta que no da abasto para el tremendo corazón de quien la lleva puesta. Son todos los jodidos géneros habidos y por haber, que se funden para el absurdo intento de catalogar una perfecta interpretación que, cual fábula griega, viaja por el mundo con un mensaje:
"¡Esto es Chile, carajo!".

Mundial, mundial, mundial, mundial, mundial, mundial...

Nada más lindo que ver rodar a la caprichosa de cuero, conducida por malabaristas y artesanos del deporte rey, por todo un mes. ¿Nada? Sólo que la final de tan magno evento se tiña de rojo... eso sí que sería del carajo.