lunes, 30 de agosto de 2010

Alevosía

Si aun cerradas las celosías del alma,
cuidando mantener el sueño en vilo,
se desbarataran la cautela y la calma,
y mi pensamiento perdiera el hilo;
si fuerte y alevosa asomara tu figura,
con pasmosa y terrible rebeldía,
alimentando a golpes la locura,
entonces, ¿yo qué haría?

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tres formas de alegrar el día


¿Siente envidia? Descárguese libremente, sus palabras soeces serán bien recibidas.

lunes, 23 de agosto de 2010

Disco Nuevo: Tom Petty and the Heartbreakers, Mojo

Tras 34 años de exitosa carrera y 11 discos de estudio, nos llega Mojo, el más reciente trabajo de Tom Petty & The Heartbreakers. Este es el primer lanzamiento de la banda, desde su última producción del año 2002, The Last DJ. Este disco nos lleva de vuelta a décadas pasadas, donde la música venia del alma y no del computador. Sin duda generó gran expectación entre sus miles de seguidores, los que tuvieron que esperar casi 8 años para poder escuchar lo nuevo de esta mega banda.

Parece que estoy yendo muy rápido. Primero debí haberles preguntado ¿Usted sabe quien chucha es Tom Petty? Quizás de nombre me diga que no, y si le pregunto por los Heartbreakers, probablemente piense en el hotel de Elvis. Pero estas leyendas no tienen nada que ver con jopos, patillas, ni estrambóticas vestimentas. Son tan solo uno de los más grandes exponentes del rock y del blues de los últimos 30 años. Así que aunque usted no lo crea, si lo conoce. Son los dueños de grandes temas como Free Falling, Mary Jane’s Last Dance, Learning to Fly y I Won’t Back Down, entre muchas otras. Ahora, si ninguna de estas canciones les suena de nombre, por favor déjese de hueviar y siga mi consejo. Váyase a la lista que está al lado derecho de su pantalla, y toque las dos primeras que le mencioné. Si no las reconoce, entonces hágame el favor de dejar de leer esta reseña. ¡¡¡¡A USTED LE ESTA FALTANDO ROCK!!!!

Si por otro lado estamos hablando el mismo idioma, entonces sigamos con lo que nos habíamos quedado en el primer párrafo, el disco que les quería presentar: Mojo. Como les contaba, escuchar este disco es como hacer un repaso por las últimas décadas de la música. Comenzando con Jefferson Jericho Blues, vemos de inmediato la esencia del blues de los años 60, marcados riffs de guitarra, acompañados por la armónica del multifacético Scott Thurston. Más adelante pasamos a un estilo más setentero, y ochentero si usted quiere, en canciones como Running’s Man Bible, Let Yourself Go y Candy. Incluso me atrevería a decir que hacen un acercamiento al reggae (al verdadero reggae, no a la mierda que se hace hoy) en Don’t Pull Me Over, en el que los riffs de guitarra puramente reggae, se entremezclan con la batería más clásica de la música de Marley. Y por último, lo que nunca puede faltar para completar un álbum, para hacerlo redondo: las baladas. Aquí los Rompecorazones nos recuerdan que no por ser rockero no se tiene corazón. No se hagan los huevones, todos hemos cantado “I waaaaannaaa know what loooove iiiiis and I waaaant you to shoooooow meeeeeeeee!!!!!” O sino acuérdense noma del rockero de Amor Ciego, jaja.

En definitiva, lo que nos quieren decir estos viejos, es que la edad no les pesa. Ni un poco. Tienen 60 y pico años y tienen el Mojo intacto. En pocas palabras, nos hacen entender que aun siendo abuelos, canosos, arrugados y con un hígado destrozado, pueden hacer lo que quieran y conseguir la mina que quieran. Hijos de puta.

Aquí les dejo el video de Jefferson Jericho Blues, y a su derecha una lista con el disco y un par de bonus tracks al final para los perdidos.

Koke

EDIT: Adjunto la lista del album


viernes, 20 de agosto de 2010

Para disfrutar un tiempo


Aprovechando que mi colega bloguero ha estado un poco ocupado estos días, me tomé la libertad de armar una pequeña selección del maestro trovador, y mi ídolo personal, Silvio Rodríguez. Si bien la lista la hice sin pensar mucho en los criterios de selección, la mayoría se encuentra entre mis favoritas. De cualquier forma, elegir canciones de Silvio me parece incluso más difícil que la selección de las películas favoritas. Las canciones sólo estarán por unos días para luego dar paso al disco del mes. Disfruten.

EDIT: Acá está la lista.



martes, 17 de agosto de 2010

Hubo un tiempo



¿Por qué había de ser azul o gris? Siempre miraba al cielo con disgusto, pues el azul veraniego y el gris invernal le parecían incorrectos. Así que un buen día salió a la calle, alzó la vista, y eligió que entonces y para siempre el cielo sería amarillo. Y el cielo fue amarillo, sin importar el mes y estación del año.

Pero en verano el calor seguía torturándolo, mientras que en invierno el frío a veces se volvía insoportable. Después de un buen tiempo determinando la temperatura perfecta empíricamente, decidió entonces que todos los días el termómetro marcaría 18,7 grados. Y pasaron muchos años en que su vestimenta diaria no varió.

Fue de esta forma que cambió también el sabor del café, el olor de la humedad y la textura de las frazadas. Las naranjas ya no dieron jugo: se volvieron focos que alumbraban su hogar. La luz se volvió espesa y pudo saber, siempre y a ojos cerrados, si era de día o de noche.

Un buen día decidió que los víveres del almacén no tenían precio. Tomó unos cuantos del mostrador, los echó en una bolsa y se marchó. Al poco de caminar un agente policial lo detuvo. Al interrogarlo buscando las razones del absurdo atraco, explicó que las cosas que llevaba eran gratis. Tal convicción mostró, que fue derivado a un psicólogo especialista. Pero los intentos del experto por explicarle que no podía decidir cómo eran las cosas le parecieron tan fastidiosos que decidió que enmudeciera.

Fue a parar al calabozo, acusado de asestarle un golpe terrible a su terapeuta dejándolo mudo. Allí encontró a su compañero de celda, un asesino múltiple que con una sonrisa le prometió que su vida de preso sería un infierno. Entendiendo que el reo era un peligro, decidió que no debía vivir. Su compañero cayó desplomado, con un agujero atravesando su pecho del cual manaba sangre a chorros.

Fue condenado a muerte por apuñalar y dar muerte al homicida. Ya en el patíbulo, se enfrentó a sus verdugos, quienes le preguntaron si tenía unas últimas palabras que decir. Contestó que no le parecía correcto morir y que por lo tanto había decidido irse. Un segundo después desapareció en el aire.

La historia del loco desaparecido comenzó a circular con rapidez, pero con el tiempo se cuestionó la veracidad del relato y finalmente ya nadie lo recordó. Nunca más se apreció un cielo amarillo ni se pudo tocar la luz, y la libertad de los hombres se apagó para siempre.

martes, 10 de agosto de 2010

La espera


Todo comenzó un lunes. Después de almuerzo, cuando el mundo dormía la siesta, se asomó por la estación. Buscó una banca libre y fresca donde la sombra ayudara a llevar un poco mejor el calor. Después de sentarse extrajo de la mochila un libro que había comprado pocos días atrás en una feria. La historia era buena, pero no podía evitar mirar por sobre el libro cada una o dos páginas de lectura. Fumaba constantemente, dejando una pila de colillas y fósforos apagados en el cenicero herrumbroso y olvidado. Así se le fue la tarde, siempre esperando pero sin saber qué o a quién, hasta que con el caer de la noche se retiró.
El martes apareció un poco más tarde, cuando ya algunos volvían a sus trabajos. Siguió con su lectura, de la cual llevaba ya un tercio, elevando la mirada hacia el tren cada tres o cuatro páginas, y fumó unos cuantos cigarrillos hasta que el frío de la tarde lo hizo retirarse.
El miércoles ya nadie dormía cuando llegó. En la misma banca de siempre, echando una mirada esporádica cada vez que encendía un nuevo cigarrillo, se mantuvo imperturbable hasta caer en la cuenta que le quedaban sólo un poco más de cien páginas. Tomó sus cosas, miró otra vez, y se fue por el camino de siempre.
Así siguieron los otros días, llegando cada vez más tarde y leyendo menos, con miradas al tren menos frecuentes y una hora de retirada más temprano, pero siempre esperando.
Hasta que llegó el domingo. Sólo diez páginas lo separaban del final de la trama. Encendió un cigarrillo y leyó sin interrupción para expulsar la última bocanada de humo justo en el momento en que daba punto final a la historia. Se levantó en forma cansina, carente de esperanza volteó la mirada por última vez hacia el tren que se detenía, y al fin supo lo que estaba esperando. Pero la dicha e ilusión se le quebrantaron en un segundo al ver que tras de ella bajaba un hombre asiéndola de la mano. Al verlos besarse sonrió de forma demencial antes de huir para siempre de esa estación maldita.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Si a veces callo

Si a veces callo, es por vergüenza;
otras tantas por temor.
Pero ay, mujer, si mi reserva es intensa,
es que hoy callo por amor.

lunes, 2 de agosto de 2010

El vaso medio lleno

Tras un riguroso proceso de censura aprobación, les dejo otra entrega de nuestro colaborador Diego Navarrete, aka Chu.
Zuru



No entiendo de qué se quejan. Que libertad de expresión, libertad de información, el “derecho” a informar (así se trate de la aventura más privada de una diva con su amante peninsular), y tantos otros reclamos.
¿Ha visto alguien un medio sujeto a control publicando algo contra la censura? Y si no reclaman ellos…

Lo reconozco, yo era de aquellos que desconfiaba de la noble labor que cumplía aquel comité de notables a cargo del marcador amarillo. Argumentaba que se trataba de artimañas dispuestas a engañar a la población con una falsa sensación de tranquilidad y orden. “Gendarmes del status quo”, “encubridores de la dictadura”, me atreví a llamarlos. Les debo una disculpa, pues no terminaba de comprender todas las ventajas que tiene escribir bajo dicho régimen. Es más, la palabra censura me parece desmedida y demonizante. Sería mejor hablar de “prudencia en el quehacer literario”.

En primer lugar, para los más díscolos autores, la singular sensación de incertidumbre respecto de si mi escrito será o no publicado, unida a la emoción que trae consigo el intento de filtrar alguna que otra idea propia entre los párrafos, debiese bastar para sentirse agradecido de escribir para los “prudentes”. Por lo demás, es innegable como dicho ejercicio mejora sustancialmente la sutileza de la escritura personal.

Para los escritores de espíritu menos osado, también aparecen una serie de maravillosas oportunidades. Este proceso de revisión, quita sobre nosotros el cruel y poco instruido juzgamiento de la masa. Ya no es preciso escribir para ellos, con todas las trabas que eso implica: simplificar el lenguaje, clarificar las ideas, y tener que lograr un texto atractivo para un público demasiado amplio. No, con el comité la cosa es distinta. Nos enfrentamos a un pequeño grupo, y que gracias a Dios (¿podré nombrarlo?), están a nuestra misma altura. Son intelectuales que se dedican, por así decirlo, al análisis literario. Así es sólo cuestión de tiempo para descubrir sus gustos e intereses, qué les gusta y qué no; cuestión de tiempo para entablar una cordial relación, donde ellos se encargan de guiarnos por el camino indicado: el tema correcto y la palabra precisa (¿la sonrisa perfecta? No, mejor no). De esta forma se pone fin al terrible problema del proceso creativo y la búsqueda de inspiración, que tantas complicaciones traen a aquél que se dispone a escribir.

Incluso para aquellos de espíritu revolucionario, y que insisten en desafiar abiertamente las directrices de la censura, existen ventajas (es, como pueden ver, un régimen extremadamente democrático, puesto que beneficia a todo tipo de autor): todo aquello que no ha sido aprobado se suprime del escrito dejando en su lugar un espacio en blanco. Así, aquellos que insisten en incluir términos y oraciones que atenten contra la prudencia, pueden ser identificados por la enorme cantidad de espacios en blanco contenidos en sus textos, haciéndose expresas sus críticas, precisamente por la falta de ellas. Al menos ahorrarán tinta.
Además, ¿no es el principal objetivo de todo escritor el convencer a otros con su obra? ¿No busca acaso recibir sino las mejores críticas por su trabajo?
Pues bien, todo escrito que ha sido aprobado, goza de aceptación universal, pues se constituye en la versión oficial. Qué tranquilidad saber que mañana no estaremos sujetos a un desmentido, o peor aún, ¡a una réplica! En todo caso, si alguien tuviera la osadía de desafiar nuestras opiniones, contamos con todo el apoyo de la oficialidad para sostener las bondades y veracidad de nuestra versión.

Por todo esto es que no entiendo de qué se quejan. Yo me encuentro feliz escribiendo bajo tanta ventaja. No sé si llegue al ágape, pero no reclamo.
Es cuestión de ver el vaso medio lleno…

Diego Navarrete

domingo, 1 de agosto de 2010

Strike Tres


-Perdón. ¿Puedo sentarme aquí a terminar este café?
-Sí, claro.
-Mi nombre es Palma, Alejandro Palma.
-Que bien. Si estamos en esas, el mío es Lina, Caro-lina.
-Con sentido del humor, raro en la juventud actual.
-También la calvicie y la religión, pero hay uno que otro por ahí con esas características.
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Ya la hiciste, pero por esfuerzo te regalo otra.
-Touché. ¿Qué hay con el pelo de ese color y los piercings?
-Me gustan.
-Pero, ¿por alguna razón en particular?
-Sí, me gustan.
-Vamos.
-Si va a continuar el interrogatorio de esta forma, exijo un abogado.
-¡Qué conocimiento cívico! Y me sigues sacando sonrisas. Está bien. ¿Podemos hablar con franqueza?
-¡Con franqueza! Raro en la adultez actual.
-Segundo strike. Al tercero es out.
-Así son las reglas.
-Mira, para serte franco –no Franco-, soy periodista. Y estoy haciendo un reportaje sobre tribus urbanas, pokemones, esas cosas. Y, no sé, me pareciste un buen espécimen.
-Foul.
-Hay que tomar algunos riesgos en esta profesión. Entonces, ¿me contestas algunas preguntas?
-Ya he contestado varias, pero está bien. Dispara.
-Si no te molesta prefiero solo preguntarte. Pacifista.
-Ver para creer.
-Bueno, ¿Cómo describirías su conducta sexual?
-Mmm lúdica.
-Desarrolla.
-Simplemente estamos jugando, descubriendo, experimentando. ¿Qué tiene eso de malo?
-Pero de tanto “poncear”, parece que estuvieran a favor de la poligamia.
-No, eso jamás, es más bien una monogamia sucesiva.
-Eso es un argumento léxico. ¿Qué hay de la fidelidad a la pareja?
-Somos fieles, no fanáticos. Por lo demás, le somos fieles a lo que sentimos. ¿No es eso más importante a la hora de los balances?
-Para mi eso es otro síntoma de su hipocresía.
-Desarrolla.
-Se creen rebeldes por tener el pelo de color y acostarse con cualquiera. Critican al mundo pero son uniformes y faltos de proyectos como otros. Ahí su hipocresía.
-Ahí su error. Rebeldes no somos, ni nos creemos. Esto no es crítica, sino reconocimiento.
-¿Reconocimiento? ¿En qué sentido?
-Horizontal o vertical. Como quieras.
-Vamos.
-Está bien... Reconocimiento de que no se vislumbran reales proyectos de cambio. La única diferencia es que no tenemos vergüenza en expresarlo. Ustedes juntan cosas, nosotros parejas. Cambian el celular, nosotros el color de pelo. Se llenan de silicona, nosotros de piercings. ¿Lo ve? Es la misma dinámica. La diferencia está en que nosotros sentimos lo que ustedes tapan con racionalidad.
-Tiene sentido. Pero, ¿por qué no dan esta explicación a la gente? ¿Por qué aceptan que los estereotipen así?
-Porque es importante, ¿Te imaginas que pasaría si no hubiera a quien culpar de esta “impotencia social”?
-Sería reconocer que no somos tan distintos…
-Bastante cerca. ¿Puedo serte franca?
-No espero menos.
-¿Quiénes son los hipócritas entonces?
-Out.
Diego Navarrete