miércoles, 22 de septiembre de 2010

Oda al 18



Al calor de un fuego sempiterno
y un balde de jote terco;
por alimento un vacuno tierno,
seguido de interiores de puerco.

Así comenzamos los festejos,
sumando galones de cerveza,
hablando de temas complejos,
o de historias de pieza.

Nos llenamos de condecoraciones
al son de las carcajadas,
por el esófago descendían unos rones
para unirse a las carnes asadas.

Ay esa caña mala
la combatimos con valentía,
con más risas y jarana
por cuatro noches y días.

Tremenda celebración nos pegamos,
y cual si fuera calacuerda,
con fuerza terminamos
con un ¡Viva Chile mierda!

Zuru

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