lunes, 6 de diciembre de 2010

Décimas y yerberas

 
Te regalo una yerbera
y este verso que improviso.
Sólo busco tu permiso.
Una excusa valedera,
una venia verdadera;
para poder intentar,
para poderte mostrar
cómo no me equivocaba,
era amor en tu mirada,
aunque lo quieras negar.

Te regalo una yerbera
en un tiempo ya pasado.
Te regalo un verso usado;
un baccio, un buonasera.
Una tonada grosera;
un te quiero, yo no miento.
Que se vayan con el viento,
serpenteando tu sentido;
que te griten al oído:
¡es así cómo te siento!

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